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PARCELA DE CIELO.
VA DE LETRAS.
Acerca de
CRÍTICA, COMENTARIOS, INFORMACIÓN SOBRE LIBROS, AUTORES Y LITERATURA, NO NECESARIAMENTE ASOCIADA A LA VORÁGINE DE LAS NOVEDADES. REFLEXIONES SOBRE EL ACTO DE LEER Y ESCRIBIR. CREACIÓN...

PARCELA DE CIELO. PREÁMBULO.

PARCELA DE CIELO. El Castillo.
Sindicación
 
Sin prisas ni interferencias.
Me remonto a la tierna infancia cuando una entrañable maestra de párvulos que por entonces nos estaba enseñando a leer, un momento dado, como ejercicio, nos aleccionó a hacerlo en silencio, callados, cada uno para sí. Estupor: Srta, no se puede; se lee con la boca, pronunciando, una sílaba, otra..., la m con la a, ma... ¿ Ah, no ?, recuerdo como vino a mí con media sonrisa, me tapa los ojos con sus manos y me ordena, lee. Vaya, es verdad, leemos con los ojos, no con la boca, entendimos bastante sorprendidos.
Con el tiempo y la afición por la lectura compendí que en realidad, al afrontar un texto presuntamente literario, como cualquier otra manifestación artística, lo hacemos ni más ni menos que con nuestro estado de ánimo del momento, leemos con el ánimo, es decir, una predisposición emocional, que puede ser más o menos consciente, pero en todo caso condicionará el resultado final.
Srta, sí, leemos con los ojos, y con el alma..., podría haberle comentado, a cuento de la anécdota infantil anterior.
El mejor soporte para leer sigue siendo el libro tradicional, sin duda, y yo recomiendo, si pretendemos disfrutar de una lectura que nos motiva, ponernos lo más cómodos posible, sin prisas ni interferncias no deseadas, y dejarnos ir. No soy el único que ante un libro nuevo primero lo abro y huelo sus páginas. No es una chorrada. El olor dice mucho de la calidad de edición, y también predispone en un sentido u otro. Después escruto las primeras páginas que me informan sobre el diseño de la cubierta, autor de la traducción si es el caso, todas las minucias editoriales que acaban de "contextualizarme" en la voluntad empresarial que acoge la obra, reparo en posibles prólogos, agradecimientos y citas... Finalmente, tenminando el ritual previo, despojo al libro de la sobrecubierta de papel para complacerme con la estética y tacto sobrios de la tapa dura desnuda, a menos que se trate de una edición de bolsillo en cartón, últimamente muy presentables.
A partir de ahí nos adentramos y si gusta, si da gusto, si interesa, estimula, sugiere, sugestiona, conforta, entretiene..., hemos encontrado un raro tesoro. Que sólo para pasar el rato..., cada uno decide. Que ni a la de tres: fuera, arrinconado y que le den. Formarse opiniones negativas con criterio también puede resultar gratificante
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No