EL GENERAL EN SU LABERINTO. Una magnífica novela de García Márquez.

Gabriel García Marquez.
Se ha dicho que el problema de García Márquez ( 6 / 3 / 1928, Aracataca, Colombia ) es que cuando se le coge el " truco ", deja de interesar. Algo de verdad hay en tal afirmación. Tal vez esa sea la causa de que este auténtico clásico en vida, icono máximo del denominado Boom sudamericano de los setenta, elevado a los altares con el Nobel en el 82, haya emprendido a partir de entonces una trayectoria un tanto irregular. Aparte de su empecinamiento en defender causas perdidas, políticamente tan discutibles como el Castrismo Cubano actual.
Este invierno acaba de publicar su última novela, MEMORIA DE MIS PUTAS TRISTES ( 2004 ), con un éxito relativo que la sola inercia del renombre de su autor ya justifica y que, de momento, no me siento nada motivado a leer. Precisamente hace unas semanas sí he empezado casi por casualidad a leer su penúltima novela, DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS ( 1994 ), que acaso comentaremos en otra ocasión, pero ya adelanto que de nuevo me está pareciendo más de lo mismo, repitiéndose a sí mismo con una obstinación inconcebible, sin vislumbrarse ningún atisbo de evolución o cambio de registro.
Sin embargo hace ya bastantes años casi todos disfrutamos mucho con CIEN AÑOS DE SOLEDAD ( 1967 ), ese realismo mágico entonces novedoso, en estado puro, que nos llevaba en volandas por un Macondo fascinante y mítico; un libro que forma parte esencial de la literatura de todos los tiempos. Así mismo
EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE EL CÓLERA ( 1985 ), me cautivó desde el principio, cuyo primer capítulo por sí solo es una obra maestra de frescura y concisión sugestiva que tengo la costumbre de releer cada cierto tiempo. Mención aparte también me merece la comedida atmósfera fatalista de EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA ( 1961 ).
Pero la novela de García Márquez que a mi entender mejor ejemplifica su innegable talento narrativo y que merece la reseña en este artículo no es otra que EL GENERAL EN SU LABERINTO ( 1989 ), auténtica joya que permite múltiples lecturas siempre jugosas.

El general en su laberinto. Mondadori España, S.A.,1989.
Aquí nos encontramos con el placer del García Márquez más mesurado, carente casi por completo de los artificios gastados que entorpecen, por repetitivos, buena parte de su obra.
El argumento intrínseco no deja de ser interesante
pues narra los decadentes últimos meses de la vida del personaje histórico Simón Bolivar ( en la imagen . 1783 - 1830 ) en el contexto de las intrigas políticas pero también social y costumbrista de la época, con incursiones muy bien ensambladas en toda su vida anterior, englobando tanto aspectos personales e íntimos como lo concerniente a sus campañas militares y derroteros por el poder, construyendo una imagen del personaje minuciosa, poliédrica, que rezuma humanidad en el sentido más genuino del término, es decir, donde defectos y virtudes, glorias y miserias, se solapan y entretejen con toda naturalidad.No se trata, en cualquier caso, ni lo pretende, de una biografía al uso; más bien de un retrato del hombre enfermo y cansado, atrapado en la nebulosa de la Historia, que él mismo ha forjado y ahora parece querer devorarle.
El tono narrativo es impecable, preciosista, una obra excelsa de orfebrería donde cada palabra encaja y se engarza con la siguiente como las notas de una sinfonía. Es un libro para leer despacio, saboreando cada párrafo, deteniéndose las veces necesarias para retener sus matices, reflexionar con su espiral de ideas asociadas, siempre en torno de la intrincada condición humana. Es a la vez una novela despojada de efecticismos superfluos y recursos injustificados. Sólida. Diáfana.
Una muestra elocuente podría ser este párrafo que voy a reproducir, en el que un moribundo Bolivar se agarra a sus últimos instantes:
" Examinó el aposento con la clarividencia de sus vísperas, y por primera vez vio la verdad: la última cama prestada, el tocador de lástima cuyo turbio espejo de paciencia no lo volvería a repetir, el aguamanil de porcelana descarchada con el agua y la toalla y el jabón para otras manos, la prisa sin corazón del reloj octogonal desbocado hacia la cita ineluctable del 17 de diciembre a la una y siete minutos de su tarde final. Entonces cruzó los brazos sobre el pecho y empezó a oir las voces radiantes de los esclavos cantando la salve de las seis en los trapiches, y vio por la ventana el diamante de Venus en el cielo que se iba para siempre, las nieves eternas, la enredadera nueva cuyas campánulas amarillas no vería florecer el sábado siguiente en la casa cerrada por el duelo, los últimos fulgores de la vida que nunca más, por los siglos de los siglos, volvería a repetirse ".
Comentario:
muchas gracias por tu visita sandro :)